Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Un buen día vale por un mal mes
Un mar calmo no hace buenos marineros.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Año de neblinas, año de harinas.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Difama, que algo queda.
Escucha el viento... que inspira
Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Años de higos, años de amigos.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Donde hubo pan migajas quedan.
No hay medicina para el miedo.
Si un árbol cae, plantas otro.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
El hombre propone y Dios dispone.
No hay mal que por bien no venga.
Els lladres grans enforquen als petits.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
La India p'al indio, como el agua p'al pescao.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.