No le pidas peras al olmo.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.
De noche todos los gatos son negros.
El enano ve gigantes por todas partes.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Cuanta más prisa tienes más tropiezas.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Gallina que canta ha puesto un huevo
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Un juego de cartas se juega con dinero
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Donde mores no enamores.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
El niño regalado, siempre esta enojado.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
A palabra necias, oídos sordos.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Cuanto más primos, más adentro.
A quien presta nada le resta.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
El saber no ocupa lugar.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.