Comer poco y beber menos, a lujuria ponen freno.
Échate este trompo a la uña.
Lluvia en Agosto, más miel y más mosto.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Grandotas aunque me peguen.
El agua hace flotar el barco, pero también puede hundirlo.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Dama tocada, dama jugada.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Antes que el deber está el beber.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Después de lo hecho, todos dan consejo.
Buenas judías la Mancha las cría.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Real que guarda ciento, es buen real.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Freno y espuela es buena escuela.
Aprendo mientras vivo.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
En Mayo, leche y miel hacen al niño doncel.
Hacer de toda hierba un fardo.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
La soga, tras el caldero.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Quien en ti se fía, no le engañes.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
El príncipe iletrado es un burro coronado.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.