Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Muestra gran respeto por tu semejante.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
Más vale ensalada que hambre.
Que largos son los años en la niñez y como se acortan en la vejez.
Antes de tener la fuerza, tienes que tener la leyenda de la fuerza.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
La burra no era arisca pero la hicieron.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
De tal árbol tal madera.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Vísteme despacio que estoy de afán.
No des consejo a quien no te lo pide.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
El juego pone a prueba el oro, y el oro pone a prueba el juicio.
Que mi capa sea larga o corta, ¿qué te importa?.
A la mujer brava, la soga larga.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
Hay que tomar el toro por las astas.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
En Agosto trilla el perezoso.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
El que no arriesga no gana.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
Una puntada a tiempo salva nueve.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.