En guerra los estados, los libros cerrados.
La hacienda, el dueño la atienda.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Agrada, quien manda.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
Paga adelantada, paga viciada.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
Hacerse la boca agua.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
¿Quieres conocer el valor del dinero?. Pide algo prestado.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Cuando cae lluvia, agua anuncia.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Más se junta pidiendo que dando.
A los enfermos los sanos buenos consejos les damos.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
A falta de trigo, venga centeno.
Vayan las verdes por las maduras.
Con quien te vi te comparé.