El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Vale más rodear que mal andar.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Carne de junto al hueso, dame de eso.
A la fea, el caudal de su padre la hermosea.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Honra sin provecho la digo pecho.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
La verdad que daña es mejor que la mentira que alegra.
Más vale bien amigada que mal casada.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Le dieron como a violín prestado.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
Hay ropa tendida.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
El que no corre, vuela.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
En buena casa, mal inquilino.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Donde hay patrón no manda criado.
Tropezando se aprende a caminar.
No te acostumbres a lo que no dure.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Pedir más es avaricia.