Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
A quien mal canta, bien le suena.
Variante: En Febrero busca la sombra el perro; a finales, que no a primeros.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
En Octubre echa pan y cubre.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
Por más que oigas consejos no te haras más rápido viejo.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Paciencia y barajar.
Casa oscura, candela cuesta.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
El amor como las plantas florece mientras tiene raíces
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Vale más buena cara que un montón de halagos
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Burlas suaves traen burlas graves.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Los casados, casa quieren.
La lluvia viene después de los bosques.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Gota a gota se forma el río.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
El hambre es el mejor cocinero.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Fiado has, tu pagarás.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.