Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
El movimiento se demuestra andando.
Donde rumian cabras, chivos nacen.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
A tambor mayor, diana no.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
A buey viejo, cencerro nuevo.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
El río se llena con arroyos pequeños.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Estas son de mi rodada.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Julio, siega y pon tres cubos.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
La fantasía es el reposo del alma
La felicidad da la vista a un ciego
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Caer es más sencillo que levantarse.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Con las buenas palabras nadie come.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.