A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Hoy te lo dice tu amiga.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
El viejo que se cura, cien años dura.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Las vírgenes pasan muchas Navidades, pero ninguna noche buena.
Por los Santos, la nieve en los campos.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Un amigo vale cien parientes
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
El casado casa quiere.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Las fiestas en donde estés, la Navidad en casa.
A buen amigo buen abrigo.
Quien quita lo que da, al infierno va.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
El amor destierra la vergüenza.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Lo pasado, pisado.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
De casi no muere nadie.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
A los tontos no les dura el dinero.
Cada oveja con su pareja.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Al pan se arrima el perro.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Donde no hay harina todo es mohína.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Quien lengua ha, a Roma va.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Por Navidad cada oveja a su corral.
Los patos marinos anuncian nieve.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
No hay refrán que no sea verdadero.
Casa de esquina, para mi vecina.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Como quitarle el poto a la jeringa.
Agua de sierra, y sombra de piedra.