Ingratos hacen recatados.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Cada pájaro lance su canto.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
El tiempo de Dios es perfecto.
En Mayo regresa el rebaño.
Buena mula, mala bestia.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Con el metro que midas, te medirán.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Cada cual en su corral.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Llámame gorrión y échame trigo.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.