Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Quien mucho duerme jornada pierde.
Dar y tejer es buen saber.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Ayatola no me toques la pirola.
Todo lo que no se da, se pierde.
Que curioso es el hombre, nacer no pide,vivir no sabe, morir no quiere.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Al que obra bien, bien le va.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
El que con locura nace, con ella yace.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
No me quieras dar gato por liebre.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
La última cuenta la paga el diablo.
Lo que sea que suene.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Caballo corredor, pronto se cansa.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Ni hombre chiquitillo, ni casa de escaloncillo.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
A más años, más desengaños.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
A la prima, se le arrima.
A quien has de acallar, has de halagar.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.