Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
La traición place, más no el traidor que la hace.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Quien sabe adular sabe calumniar.
El mal para quien lo fuere a buscar.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
¿Chocolate con tomate?, ¡qué disparate!.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Cebada granada, a ocho días segada.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
El que apurado vive, apurado muere.
Deja la h de ayer para hoy.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
El agua hace sudar; el vino, cantar.
De necios es huir de consejos.
Son más los días que las alegrías.
Burlas suaves traen burlas graves.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Antes de meter, prometer.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.