Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Amistad de yerno, sol en invierno.
El llanto alivia el quebranto.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
La distancia hace a las montañas más azules.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
A la noche putas y a la mañana comadres.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
Camino malo, pásalo pronto.