La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Amistad de yerno, sol en invierno.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Amor de lejos, amor de pendejos.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
La distancia hace a las montañas más azules.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
De los míos me oirás, pero no me hablarás/dirás.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
A la noche putas y a la mañana comadres.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.