En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Lo que no mata engorda.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Nunca pares donde haya perros flacos.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Un lago se forma gota a gota.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
La ociosidad enseña muchas maldades.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
La muerte en la patria es agradable.
Adonde halló un panal, vuelve el oso a husmear.
Real que guarda ciento, es buen real.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Bien casada, o bien quedada.
Barbero, o loco o parlero.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Jugarse hasta la camisa.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Todo hombre tiene su manía.
Agua en cesto se acaba presto.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Si eres clemente, serás feliz siempre.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Lo que sucede en la olla solo el cucharón lo sabe
¿Adónde vas, mal?. Adonde hay más.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Más obrar que hablar.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
El Rey es poco para su porquero.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
El que siembra tormentas recoge tempestades.