No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
El malo siempre piensa engaño.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Roma, acuerdos y locos doma.
Lo tragado es lo seguro.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Cada gallina a su gallinero.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
Los fanfarrones son lo que menos hacen.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
La belleza es un reino que dura poco
Todos los hongos son comestibles, algunos solo una vez.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
El celoso no puede ser jocoso.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
A padre avaro, hijo pródigo.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Haz lo que haces.
Pintada en los WC.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Es viejo, pero no pendejo.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
La sardina y el huevo a dedo.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
El cebo oculta el anzuelo.
Hablar con bestias es para molestias.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.