Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
A la ocasión la pintan calva.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Freídle un huevo, que dos merece.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Amor forastero, amor pasajero.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
Te va a atropellar un carrito de helados.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Ser el último orejón del tarro.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Por los Santos, la nieve en los campos.
Cada oveja con su pareja.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Por la Pascua carne de cordero, por Navidad de gallinero.
Hijo casado, vecino airado.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Las aguas mansas son las peores
Con tripas vacías, no hay alegrías.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Gato escaldo del agua fría huye.
A falta de pan, buenas son tortas.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Aire de Levante, agua delante.
El frío puede entrar de repente, entre Navidad y los Inocentes.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Quien roba una vez, roba diez.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Al freír será el reír.
Más dañado que agua de florero.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
Una lágrima puede decir más que un llanto.