Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
La alegría es el remedio universal de todo mal
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Quitar la leña debajo de la caldera.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
No quieras nunca buenos comienzos.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Estas son de mi rodada.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
De joven maromero y de viejo payaso.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
El que no chilla, no mama.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Breve habla el que es prudente.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
Si un árbol cae, plantas otro.
Saber uno los bueyes con que ara.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Con la verdad como compañía se va a todos los sitios, incluso a prisión.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Pies fríos, corazón caliente.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.