A cada rey su trono.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Doce gallinas y un gallo comen tanto como un caballo.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
.Usted no necesita un palo grande para romper la cabeza de un gallo
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
El buen labrador en el camino, no en el casino.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Ya los perros buscan sombra.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Lo hermoso, a todos da gozo.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Lo imposible, en vano se pide.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
Cuanto más queremos a nuestros amigos menos los lisonjeamos. Cuanto menos los queremos más los lisonjeamos
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.
No hay don sin din.
No se puede estar al plato y a las tajadas.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
El que come solo, muere solo.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
Para colmo de males, tratar con animales.
El necio o no se casa o se casa mal.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.