Guárdate de la furia de una mujer despechada.
De boca para fuera.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
La ocasión asirla por el guedejón.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
El amor de lejos, es para los pendejos.
Como es el padre, así es el hijo.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Nadie se muere dos veces.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
La leche cocida, tres veces subida.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Berzas en enero, saben como carnero.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Agrada y te agradarán.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
El agua corriente no se corrompe y a los goznes de la puerta no los carcomen los gusanos.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Oír es precioso para el que escucha.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Dios escribe derecho, por renglones torcidos.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Quien no sabe mentir cree que todos dicen la verdad
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Beber, hasta la hez.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
La gallina que es buena, pone para Nochebuena.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.