El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Nunca olvides tu casa.
Cuando la puta está a la puerta y el oficial tiene cerrada la tienda, ten por cierta la fiesta.
Las paredes tienen oidos.
No hay que hacerle ruido al chicharrón.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Guardia viejo no cae en gancho.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Muchos componedores descomponen la novia.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Cargos son cargas; las menos, dulces, las más amargas.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Junta de pájaros, agua segura.
Buen moro, o mierda u oro.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Esto está en chino.
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
De desgraciados está el mundo lleno.
El que avisa no es traidor.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Hacerse de la vista gorda.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Bailo bien, y echáisme del corro.
Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Las cosas lo que parecen.
De casta le viene al galgo.
Quien duerme no coge liebre.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.