Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
El mandar no quiere par.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
El que mucho corre, pronto para.
Ayer putas y hoy comadres.
Mal se cuece olla que no se remece.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Aprendo mientras vivo.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
El temor de la guerra madura en cualquier tierra
En chica casa y en largo camino se conoce al amigo.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Si vas a morir, muere llenito.
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
Gota a gota se forma el río.
Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Pan con ojos y queso sin ellos.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
El flaco cuando no es hambre, es resistente como un alambre.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Cantó el pajarillo y descubrió su nidillo.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
Cada mochuelo, a su olivo.
Obra a destajo, no vale un ajo.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
Que con su pan se lo coman.