Cada palito tiene su humito.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
La India p'al indio, como el agua p'al pescao.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Hacer de su capa un sayo.
Cuando el niño dienta, la muerte tienta.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
Dar una de cal y otra de arena.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Escatimar y dar a putas.
Son más los días que las alegrías.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
El llanto alivia el quebranto.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Eso es regar fuera del tiesto.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Volverse humo.
En tu casa no tienes sardina y en la ajena pides gallina.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
De lo que come el grillo, poquillo.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.
Donde no hay regla se pone ella.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.