Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Agua de llena, noche de angulas.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Cielo de Junio, limpio como ninguno.
Salud y fuerza en el canuto.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
En el pedir no hay engaño.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Si los tontos volaran, quince años nublado.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
La mar que se parte, arroyos se hace.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Confía en lo que ves
A confite de monja pan de azúcar.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Bicho malo nunca muere.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
En Abril, florece el jardín.
Un ruin ido, otro venido.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
O te aclimatas, o te aclimueres.
La muerte en la patria es agradable.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.