A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Nadie da sino lo que tiene.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Pan ajeno nunca es tierno.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
El malo mundo está y peor se pondrá.
Fingir locura, es a veces cordura.
El yerro encelado, medio perdonado.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
No todo el que llora, de pena llora.
El que no madruga con el Sol no goza del día.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Un invitado debe marchar a tiempo y no abusar de su bienvenida; incluso un amigo se vuelve molesto si se queda demasiado tiempo.
En tiempo de guerra cualquier hoyo es trinchera.
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
El que mucho ofrece, poco da.
Dádivas quebrantan peñas.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
A la zorra, candilazo.
El vino es la leche de los viejos.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Enchufa el ASKAR. (Radio de principios de los 60, para enterarse, más o menos de lo que pasa por el planeta).
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Cargos son cargas.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Lo que bien se aprende, jamás se olvida.
El que nace pa' real, nunca llega ni a peseta.
A barba muerta, poca vergüenza.
Para prosperar, madrugar.
Aquéllos que llegan antes al río encuentran el agua más limpia.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
A la madrastra, el nombre le basta.