Lo hermoso, a todos da gozo.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
Lo que no se conoce no se apetece.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Aunque el asno vaya a la Meca no por eso es peregrino.
Para el gusto se hicieron los colores.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
El diablo es puerco.
La esposa, siempre parca, no debe serlo con el marido
Confiesa el delito el que huye del juicio.
No te duermas entre las pajas.
Entre los amores verdaderos, el más fino es el primero.
En nombrando al rey de Roma, luego asoma.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
En pocos miles, pocos cientos.
Que con su pan se lo coman.
De mala ropa no sale un buen traje.
De todos modos, Juan te llamas.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
El que se fue a León perdio su sillón.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Mas vale quedar hoy con gana, que estar enfermo mañana.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
La lengua es el azote del culo.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Del mirar nace el desear.
Buena fama es buena cama.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Nadie está contento con su suerte.
Dios no espera año para castigar.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.