Amor por cartas son promesas falsas.
Burro pelado a trasquilones, a los diez días no se le conoce.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Al roble no le dobles.
A secreto agravio, secreta venganza.
Quien no canea, calvea.
El que algo quiere, algo le cuesta.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Hablar por referencias es casi mentir.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Qué inflama rápidamente,se extingue pronto.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Entre San Pedro y San Juan, las hierbas olores dan.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
El levante las mueve y el poniente las llueve.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
La mala costurera, larga la hebra.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Hay tres cosas que se tienen que hacer en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Si hoy llovió, otro día hará sol.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.