Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Ama como el lobo ama a la oveja
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Rana en el fondo del pozo.
Cuando da muchos frutos el manzano, podrás agarrarlos con la mano.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
Cada hombre deja sus huellas.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Tengo que aprender a caminar con tres patas dice la hiena cuando es vieja.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
La vida es un montón de pequeñas cosas
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
La necesidad tiene cara de hereje.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Tienes más salidas que una autopista.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Donde entra beber, sale saber.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Chilla más que un camionao é pollos.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Amistad que murió, nunca renació.
Al hombre de rejo, vino recio.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Café cocido, café perdido.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Según es el pájaro así es el nido.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
A mala leña un buen brazado.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Las horas amargas, son mucho más largas.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.