Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Centeno en polvo, cebada en lodo y trigo en todo.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Al asno no pidas lana.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Para que quiere cama el que no duerme.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Hay que leerle la cartilla.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Está oscuro debajo de la lámpara
No dejes camino viejo por camino nuevo.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
La sugestión obra.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Los mejores consejos, en los más viejos.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
A tal puta, tal rufián.
Hablando mal y pronto.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.