Si andas por el camino extraño, no te alces mucho el sayo.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Pan ajeno, caro cuesta.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Hacer castillos en el aire.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
Perro flaco soñando con longaniza.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
A cada paso, un gazapo.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
Trabaja y no comerás paja.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Quien mal cae, mal yace.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
El mejor sol es el que calienta hoy
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
El amor es una flor de primavera entre dos personas que se desarrolla en verano y no se marchita en invierno.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Vuela el tiempo y nos arrastra en su vuelo.
La comprensión siempre llega más tarde.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Pan con ojos y queso sin ellos.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Después de un gustazo, un trancazo.
A ojo de buen cubero.
Cielo a lana, si no llueve hoy lloverá mañana.
El que siembra espinas que no espere cosechar flores.
Ya los perros buscan sombra.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.