De desgraciados está el mundo lleno.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
El necio dispara pronto sus dardos.
Arco iris al mediodía, es que llueve todo el día.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Su ladrido es peor que un mordisco
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Cuando el río suena, agua lleva.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Quien no sabe, no vale nada.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Remo corto, barca pequeña.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
El tiempo no pasa en balde.
Quien hace, aplace.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
Tretas y tetas pueden más que letras.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Al higo por amigo
Por los ojos entran los antojos.
Donde se pace, que no donde se nace.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Agrandado como alpargata de pichi.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
El buen vino resucita al peregrino.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Agua vertida, mujer parida.
Si tienes pan y lentejas, ¿por qué te quejas?.
Las indirectas del padre Cobos.