Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Una flor no hace primavera.
No saber de la misa la media.
Hablar con lengua de plata.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Genio y figura hasta la sepultura.
Tu hablar te hace presente.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Nada se nos parece tanto como nuestras fantasías
Quien te adula, te traiciona.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Se heredan dinero y deudas
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
De pena murió un burro en Cartagena.
Encontrar al perro en la olla
Incluso el día más largo tiene un final
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
La vieja escarmentada, pasa el río arremangada.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Amigo y vino deben de ser añejos.
la ropa son alas.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Chocolate que no tiñe, claro está