Nadie hable mal del día hasta que la noche llegue.
Adonde va el violín, va la bolsa.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Rábanos sin pan, poco o nada te alimentarán.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Pecado callado, medio perdonado.
El último mono es el que se ahoga.
Yo no sé hacer empanadas, pero sé donde las hacen buenas.
Si mi abuela no se hubiera muerto, viva estaría.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
No hay merluza grande que pese poco.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Roma, acuerdos y locos doma.
Gato meador, llena la casa de hedor.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
El tomate hasta que se remate.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Café cocido, café perdido.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Al perro y al niño donde le den cariño.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
De chica candela, grande hoguera.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Las leyes implanta, quien más las quebranta.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Todos son buenos, más mi capa no parece.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
En la curtiembre todos los bueyes son vacas.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.