A la par es negar y tarde dar.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
La temporada más conveniente para el haragán no llega nunca.
Zapatitos de charol ni para el agua ni para el sol.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
La buena lavandera, su camisa la primera.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Donde hay más riesgo, hay más provecho.
Antes el golpe que el grito.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Nadie se meta donde no le llaman.
Después de toda oscuridad hay luz.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Más dura una taza vieja que una nueva.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Zumo de limón, zumo de bendición.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Quien no sabe gobernar su casa, quiere gobernar a España.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
La experiencia de los viejos, no se hizo a puros consejos.
El que no te ama, burlando te difama.
Por Santa Lucía, vuelve el aceite a la oliva.
Caballo alquilado, nunca cansado.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
La avaricia rompe el saco.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
Pereza no alza cabeza.
El cuervo es el paria de las aves; y el asno, el paria de los cuadrúpedos, y el hombre, el paria de los parias, puesto que desprecia a sus semejantes.
El último mono es el que se ahoga.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Fruta juanto al camino, nunca llega a madurar.