La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
Caro compró el que rogó.
Cada uno se apaña según tiene maña.
A cama chica, echarse en medio.
El que jura miente.
Quien cae no tiene amigos.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
Hambre matada, comida acabada.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Hacer buenas (o malas) migas.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
A ojo de buen cubero.
El que se afloja se aflige.
A misa, no se va con prisa.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Mira la peseta y tira el duro.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Incluso las torres más altas empiezan en el suelo.
Anda, mozo, anda, de Burgos a Aranda; que de Aranda a Extremadura, yo te llevaré en mi mula.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Olla con jamón y gallina, ¡canela fina!.
De lo perdido, lo que aparezca.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
De Cantimpalos, no hay chorizos malos.
Aún está la pelota en el tejado.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
No dar ni recibir, sin escribir.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Beber por jarra penada, no me agrada.