La religión cala siempre en los estratos pobres
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Oír como quien oye llover.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
Por San Pedro, saca el ajo y planta el puerro.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Donde hay gallo, no canta gallina.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Las cosas de palacio van despacio.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
En Abril sale la espiga del cascabil.
Irse por los cerros de Úbeda.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
El sueño quita el hambre.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
El que se va no hace falta.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Los de Guadalajara, por la noche mucho, por la mañana nada.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Soñar no cuesta nada.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
El que algo quiere, algo le cuesta.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Quién guisa antes del Shabbat, comerá en shabbat.
Todas las horas hieren. La última mata.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Madruga y verás, trabaja y habrás.