Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Cada pardal a su espigal.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Quien mocos envía, babas espera.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
De día no veo y de noche me espulgo.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
El perro que raspa,no muerde.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Casa hecha y mujer por hacer.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Cada palito tiene su humito.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Harás quesos mil en el mes de Abril.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Hacer una montaña de un grano de arena.
No somos ríos, para no volver atrás.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Tienes más salidas que una autopista.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Zopenco o zoquete, el más listo, torpete.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.