La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Leerle a uno la cartilla.
Nunca con menores, entables amores.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Sayo grande, tapa mucho.
En lo que el hacha va y viene, descansa el palo.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Adorar al santo por la peana.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Si la vida te da manzanas, hazte un zumo de peras.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
El paraíso está en el regazo de una madre.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Belleza de cuerpo no se hereda
El que fía, o pierde o porfía.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Lo escrito, escrito esta.
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
En llegando a San Andrés, invierno es.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Amores y dolores quitan el sueño.
Parejo como las calles de León.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
El que no corre, vuela.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
A veces se llora de alegría.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Al más charrán paga le dan.