Perdona, antes de que el sol se ponga.
Mujer refranes, muller puñetera.
Olla con gallina, la mejor medicina.
No le pidas peras al olmo.
La bonanza amenaza borrasca
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Hombres de noche, muñecos de día.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Perro ladrador, poco mordedor.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
A chico pié, gran zapato.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Al hombre que camina, no se le paran las moscas encima.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Ara con heladas, que matarás la grama.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Ojo por ojo, diente por diente.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Leche y vino, veneno fino.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Más vale poco que nada.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
El viento que el marinero quiere no sopla siempre.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
A bestia loca, recuero modorro.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Amores y dolores quitan el sueño.
El que espera desespera.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.