Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Está oscuro debajo de la lámpara
Chocolate que no tiñe, claro está
Del lobo un pelo.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Echarle mucha crema a sus tacos
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Hay más días que sandías.
La nieve de enero es de bronce, la de Febrero de madera y la de Marzo de agua.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
¿Por qué nos quejamos de que un árbol salga torcido cuando, en nuestras calles hay personas torcidas?
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Cada pájaro lance su canto.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Alforjas llenas quitan las penas.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
Gato con guantes no caza ratones.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
La alegría rejuvenece, la tristeza envejece.
Lo que siembras cosechas.
Después de la resaca viene la pleamar.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Ron, ron; tras la capa te andan.
La mentira puede correr un año, la verdad la alcanza en un día.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.