Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
Quien debe y paga, no debe nada.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
A quien dan, no escoge.
Pan con queso sabe a beso.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
Palabras señaladas no quieren testigos.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
Encontré hoy, comeré hoy. Mañana? Bien... Dios es grande.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
A cada paso, un gazapo.
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Hay que poner remedio a tiempo.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
El mal entra como loco, y sale poco a poco.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Cada uno es artífice de su ventura.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
La mentira es animal de quinta vida.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Eso no te lo despinta nadie.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Este navega con banderita de pendejo.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Hay que dar para recibir.
No hay día malo sin día bueno.
Los ricos viven de sus millones y los pobres de sus ilusiones.
Como la manzana, por dentro podrida, por fuera sana.
Unos mueren para que otros hereden.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
En la tierra de calvos, los pelones son trenzudos.
Els lladres grans enforquen als petits.
Los pesares envenenan la sangre.
El que es sabio nunca enceguece.
El jornal por la puerta entra y por el humero se va.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.