El mandar no quiere par.
El más avisado cae.
El buen instrumento saca maestro.
El hablar de El Escorial, es muy largo de contar.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Cada altar tiene su cruz.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Compañía de dos, mi perro y yo.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
A cualquiera se le muere un tío.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Casa chica infierno grande.
La vida no es senda de rosas.
Quien acomete vence.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Hazte responsable de tus actos.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
La naturaleza proveerá.
Ajo dulce no hay.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Hay tres cosas que se tienen que hacer en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
Real que guarda ciento, es buen real.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
Ese baila al son que le toquen.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Alábate pato que mañana te mato.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
Hay confianzas que dan asco.
Qué bonito es ver llover y no mojarse.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Ave vieja, no está segura en jaula nueva.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
A picada de mosca, pieza de sabana.
De ausente a muerto, no va un dedo.
También los secretarios echan borrones.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Poco mal y bien quejado.
En Tosantos tal y cuanto, y en San Andrés no preguntes de qué bota es.
De pies a cabeza.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.