Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Para el pan ralo, no hay año malo.
La paciencia es el puerto de las miserias.
No hay mal dicho si no malas interpretaciones.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Cuando masques, no chasques.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
A tal puta, tal rufián.
Eso dicen las malas lenguas y la mía que no es tan buena.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Las malas noticias siempre tiene alas.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
El pan de viaje no hace bulto.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
Dos ladrones tienes en casa tú, el teléfono y la luz.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
De desagradecidos está el infierno henchido.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Copas son triunfos.
La mar que se parte, arroyos se hace.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Moro viejo, mal cristiano.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Amigos y libros: pocos y buenos.
No hay duelo sin consuelo.
La soledad no trae felicidad.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Te Conozca, bacalao, aunque vayas 'disfrazao'.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Pan con pan comida de tontos.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Es como llevar leña para el monte.
No hay corazón tan triste como una bolsa sin dinero.
De Octubre a primeros, repón los aperos.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
El labrador para Octubre sus deudas cubre.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.