A gran prisa, gran vagar.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Una van de cal y otra van de arena.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
El ladrón juzga por su condición.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
La alegría en el alma sana se cría.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
Buenas razones cautivan los corazones.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Hay mejores peces en el mar de los que se hayan podido pescar hasta ahora.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Nosotros, perros de casa, hemos matado a la liebre, dice el perro faldero.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
La religión cala siempre en los estratos pobres
El que siembra, cosecha.
La burla, para quien le gusta.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
La leche cocida, tres veces subida.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Molino cerrado, contento el asno.
Ingratos hacen recatados.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Cantad al asno y soltará viento.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Quien desprecia, comprar quiere.