Si no puedes ganar dinero en la bolsa, ten miel en la boca.
No hay alegría sin aflicción.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Mientras los olivos tengan frutos, serán sus amigos los estorninos.
Treinta días trae Noviembre, como Abril, Junio, y Septiembre, de veitiocho no hay más que uno; los demás, de treinta y uno.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Cuentas claras, amistades largas.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Si comes cerezas con los poderosos te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid. (Frase utilizada para utilizar un pretexto para dar varias opciones).
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
La felicidad no es cosa de risa
Quien no sabe dar sabe recibir
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Las flores son para los muertos.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Se queja más que la llorona.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.