En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Si te queda el saco.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Los refranes y los dichos viejos son solo para pendejos.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Diciembre tiritando, buen enero y mejor año.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
A mucho amor, mucho perdón.
Santo Tomás, una y no más.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Las penas de amor las quita el licor
Lo prometido es deuda.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Esta lloviendo sobremojado
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Donde comen dos comen tres.
La flor de enero, no llega al frutero.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Cada ollero alaba su puchero.
Grano a grano la gallina llena el buche.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Para ser bella hay que ver estrellas
A su tiempo maduran las brevas.
Un amigo vale cien parientes
No hay primera sin segunda
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
A marido ausente, amigo presente.
A la hora mala no ladran los perros
Tarea que agrada, presto se acaba.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Dios castiga sin palo ni piedra