Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
La niebla deja el tiempo que encuentra
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Quien bien te quiere te hará llorar; quien mal, reír y cantar.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Chilla más que un camionao é pollos.
En lo ajeno, reina la desgracia.
El frío conoce al encuero.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
Quien te adula, te traiciona.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
La felicidad da la vista a un ciego
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
La raíz de todos los males es el amor al dinero.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Por el becerro se amansa la vaca
Oír campanas y no saber dónde.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
Agua y sol, tiempo de requesón.
A flores nuevas, afeite perdido.
A cada santo su vela
Amigo viejo y casa nueva
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Es demasiado necio para ser loco.
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
A la mula vieja, alivialé la reja.
A fullería, cordobesías.