Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Al erizo, Dios le hizo.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Año de hierba, año de mierda.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Dios da frío según la ropa.
La voz del asno no pasa del tejado.
Gallo viejo con el ala mata.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Quien baila, de boda en boda se anda.
El padre para castigar y la madre para tapar.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Caminito comenzado, es medio andado.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Alegría, belleza cría.
El santo ausente, vela no tiene.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Cuando el invierno primaverea, la primavera invernea.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
En el menguante de enero, corta tu madero.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Cochino matado, invierno solucionado.
Casa oscura, candela cuesta.
Por San Andrés, corderillos tres.
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Año de brevas, nunca lo veas.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.