Obremos a no ver, dineros a perder.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
A refajo verde, ribete encarnado.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Mayo frío, año de mucho frío.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Cada santo tiene su candela.
Agua de navazo, ensancha la barriga y estrecha el espinazo.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Leer entre renglones.
Hombre prevenido vale por dos.
A chico santo, gran vigilia.
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Te cierran una puerta y te abren diez.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Oir a todos, creer a pocos.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Con pan y vino, se anda el camino.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
El pollo de enero a San Juan es comedero.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Cuando no está preso lo andan buscando.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
El que canta, sus males espanta.
Cada uno en su casa es rey.
Palabras sin obras, barato se venden.
Enero y Febrero hinchan el granero, con su hielo y su aguacero.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Siembra quien habla y recoge quien calla.