No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Canta la rana, y ni tiene pluma, ni pelo, ni lana.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
Un corazón feliz es un filtro mágico para hacer oro
Al que entre la miel anda, algo se le pega.
Después de el lunes viene el martes.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
A la par es negar y tarde dar.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
El cobarde vive, el valiente muere.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.